Agradar a Dios

Desde los ojos de Jesús todo cobra su verdadero sentido. Desaparecen los engaños, las confusiones, los escondites en los que buscamos refugios inciertos. Si miramos como él, si le dejamos mirar a través de nosotros, nos concentramos en lo único verdaderamente importante: la libertad y la gratuidad del amor de Dios; el amor que Dios nos da, para que también nosotros lo demos, con ese mismo espíritu, a nuestro alrededor (cfr. Mt 10,8).

Este libro recoge algunas de las perspectivas que se abren con esa mirada. Descubrimos, por ejemplo, la discreción con la que Dios actúa para proteger nuestra libertad. O la sencillez con la que se nos acerca en la vida de cada día, porque si algo puede chiflar a nuestro creador son cosas muy pequeñas: lo único que, a fin de cuentas, tenemos a nuestro alcance. Con los ojos de Jesús aprendemos también a distinguir la tendencia al perfeccionismo de la ilusión por darle alegrías. Descubrimos el regalo inmenso de su Padre en cada persona que nos rodea. Su mirada penetra hasta nuestra intimidad, nos hace capaces de amores auténticos. Y, poco a poco, nos vamos convenciendo de lo fácil que es robar el corazón de quien nos contempla así. Los ojos de Cristo, en fin, nos permiten mirar a nuestros amigos con una libertad llena de ilusión y de paciencia. La misma que él pone constantemente sobre nosotros.

Textos tomados de la web de la Obra, donde también se puede oír el libro o descargarlo en audio

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