Hacer el Via Crucis

¡Mírale!

El texto de San Josemaría lo puedes encontrar en este enlace, que te abrirá otra ventana. Si lo prefieres en audio, lo puedes encontrar aquí.

A continuación se describe un posible modo de hacer la contemplación del Vía Crucis. Puedes alternar entre esta ventana y la del texto de San Josemaría.

Oración introductoria: puedes rezar la que está en el libro de San Josemaría.

Al comienzo de cada estación, piensa en el misterio que se contempla: «Condenan a muerte a Jesús», «Jesús carga con la Cruz», etc., y puedes decirle al Señor algo como, por ejemplo:

«Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque, por tu Santa Cruz, redimiste al mundo».

Después, lee el texto de la estación. Al terminarlo, puedes rezar un Padrenuestro, un Avemaría, y decirle a Jesús: «Señor, pequé; tened piedad y misericordia de mí», ya que son tus pecados, los de cada uno, los que ha tomado Cristo para morir por ellos en la Cruz.

… y así con cada una de las catorce estaciones.

Al terminar, puedes rezar algunas oraciones. Ya que hemos contemplado las escenas de la muerte del Señor, es oportuno que en este momento final consideremos también nuestra propia muerte:

Oración de aceptación de la muerte

Oh Dios, Padre mío, Señor de la vida y de la muerte, que con decreto inmutable, en justo castigo de nuestras culpas, has establecido que todos los hombres hayan de morir: mírame aquí postrado delante de ti. Aborrezco de todo corazón mis culpas pasadas, por las que he merecido mil veces la muerte, que ahora acepto para expiarlas y para obedecer a tu amable Voluntad. Gustosamente moriré, Señor, en el tiempo, en el lugar, del modo que Tú quieras, y hasta entonces aprovecharé los días de vida que me queden, para luchar contra mis defectos y crecer en tu amor, para romper todos los lazos que atan mi corazón a las criaturas, para preparar mi alma a comparecer en tu presencia; y desde ahora me abandono sin reservas en los brazos de tu paternal Providencia.

Oración para obtener una buena muerte

Creador mío y Padre mío, te pido la más importante de todas tus gracias: la perseverancia final y una muerte santa. Por grande que haya sido el abuso hecho de la vida que me has dado, concédeme vivirla desde ahora y terminarla en tu santo amor. Que yo muera como los Santos Patriarcas, dejando sin tristeza este valle de lágrimas, para ir a gozar del descanso eterno en mi verdadera patria. Que yo muera como el glorioso San José, acompañado de Jesús y de María, pronunciando estos nombres dulcísimos, que espero bendecir por toda la eternidad. Que yo muera como la Virgen Inmaculada, en la caridad más pura y con el deseo de unirme al único objeto de mis amores. Que yo muera como Jesús en la Cruz, plenamente identificado con la Voluntad del Padre, hecho holocausto por amor. Jesús, muerto por mí, concédeme la gracia de morir en un acto de perfecta caridad hacia ti. Santa María, Madre de Dios, ruega por mí ahora y en la hora de mi muerte. San José, mi padre y señor, alcánzame que muera con la muerte de los justos.

Oración para el momento de la muerte

Señor, Dios mío: ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venida de tu mano, cualquier género de muerte que quieras enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores.

V/ . Jesús, José y María. R/. Os doy el corazón y el alma mía.

V/ . Jesús, José y María. R/. Asistidme en la última agonía.

V/ . Jesús, José y María. R/. En vos descanse en paz el alma mía.

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