
¡Bienvenido!
Enhorabuena por haber decidido pasar un tiempo junto con el Señor. Que disfrutes de estos días de compañía con el Amigo que nunca falla, que nos eligió, a cada uno de nosotros, “para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor” (Ef 1, 4)
El sacerdote que predica el curso de retiro y las demás personas que lo atienden están a tu disposición para ayudarte en lo que necesites.
Durante estos días están previstos bastantes momentos en los que recibirás ideas que te ayudarán. Y los tiempos más importantes son esos en los que no hay ninguna actividad, porque ahí tienes una ocasión estupenda para tener tus ratos de conversación personal, a fondo, con Jesucristo. Tranquila y confiada. A tu manera… y a la suya. Puedes aprovechar las ideas que vayan surgiendo en meditaciones, charlas, etc., lo que tú mismo traigas “en la mochila” y la documentación que te pueda servir.
Algunos consejos que suelen resultar útiles, por si te pueden servir a ti también:
- Desconecta, deja el móvil en la mesilla habitualmente o, si puedes, olvídate de él. Aíslate del ruido exterior, para conectar por dentro.
- Pasa ratos en el oratorio, junto con Jesús Sacramentado. Pregúntale, adórale, dale gracias, pídele perdón,… profundiza en tu trato con Él.
- Toma notas de aquellas ideas que van surgiendo y te llaman la atención o que quieres ir considerando a tu aire en otros momentos del curso de retiro.
- Sigue un libro que te pueda ayudar para ir profundizando poco a poco durante los ratos de tiempo libre. Puede ser el Evangelio, o bien algún libro de lectura espiritual.
- Ten tu charla con el sacerdote en algún momento de estos días, para contrastar con él las ideas que te van surgiendo y las luces que vas recibiendo, resolver dudas, etc.
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